Maribel, la verdad de la Verdú
Aestas alturas, cualquiera sabe que Maribel Verdú se ha consolidado desde hace tiempo como uno de los mayores talentos del cine internacional. Lleva desde los 15 años hipnotizando a todo el mundo. Fernando Trueba, Ricardo Franco, Vicente Aranda, Bigas Luna, Manolo Gómez Pereira, Gonzalo Suárez, Gracia Querejeta, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro o Francis Ford Coppola, nada más y nada menos, podrían confirmar hasta qué punto Maribel es una bendición absoluta. Su luz, su gracia, su desparpajo, su potencia interpretativa
y, sobre todo, su inmensa verdad, no dejan de darnos alegrías. En una profesión tan endiablada como la de actriz, no es nada fácil comenzar de adolescente como una sex symbol y llegar a los 40 de la manera en la que ella lo ha hecho: instalada muy cómodamente en el imaginario erótico y emocional de los españoles y, al mismo tiempo, consagrada
como una superactriz que concita un respeto totalmente unánime.

Maribel se ha convertido en una quintaesencia de sí misma y esa Maribel es la que se ha encontrado la adorable Paula Ortiz en “De tu ventana a la mía”. Esta película, de entrada, va a marcar época por algunos motivos: por ser el primer largometraje que una mujer aragonesa ha dirigido en toda la historia del cine y por, estoy seguro, permitir disfrutar de una nueva exhibición de Maribel en uno de sus grandes momentos.
Maribel lleva una buena temporada recibiendo todo tipo de piropos, premios y distinciones, algunos tan ilustres como la Medalla de Oro de la Academia del Cine o el Premio Nacional de Cinematografía. Ahora, el Festival de Cine de Comedia de Tarazona la ha distinguido con un premio que, pensándolo bien, está cargado, para mí, de mucho sentido. La persona que me comunicó que se le había concedido este premio —Raúl García Medrano, director de este festival encantador— es la misma que, hace un par de años, me llamó para contarme su deseo de que Maribel fuera la estrella de “De tu ventana a la mía”, de la que Raúl es uno de los productores. Este premio cierra, de algún modo, un bonito círculo. Por otro lado, “De tu ventana a la mía” se ha filmado muy cerca de Tarazona, en las Bardenas reales, Arguedas y en las Cinco Villas. No es la primera vez que Maribel ha rodado en el Aragón rural: ya lo había hecho en la comarca de Calatayud (“El aire de un crimen”), en el Pirineo oscense (“Al otro lado del túnel”) y en Alfajarín (“Carreteras secundarias”). Tampoco es la primera vez que recibe un premio en Aragón: las jornadas de cine de La Almunia de Doña Godina le concedieron el Florián Rey hace ya algunos años. Pero a mí también me hace mucha ilusión que reciba un premio en un festival de comedia. No sólo porque sea una portentosa actriz cómica —José Luis García Sánchez sostiene que Maribel lleva varias Rafaelas Aparicio dentro— sino porque se trata de una de las personas con las que más me he reído en toda mi vida. Que siempre es mucho mejor gracias a ella.
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