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Aug
1

Amaia Salamanca – una actriz de verdad

Autoradmin    Categoria Talento Joven     Tags

El caso es que, hace algo más de un año, yo estaba empeñado en que interpretases un papel en “Tensión sexual no resuelta”: Rebeca, una estudiante con delirios de grandeza que venía a ser un cruce entre Hannibal Lecter y Hannah Montana. Yo te había visto en la serie “SMS”, donde me pareció que todo lo decías muy bien y todo lo mirabas muy bien. Además, no nos engañemos, dabas bien en cámara, se te veía sana y muy lejos de estar contrahecha. Así que le dije a mi reflejo en el espejo: “Fichémosla”. Y mi reflejo respondió: “Inténtalo, a ver qué pasa. Para mí, que va a ser imposible”. Y no sólo mi reflejo, todo el mundo a mi alrededor pensó lo mismo: “Amaia es incontratable”. “No tiene tiempo”. “Odiará el guión”. “Seguro que no quiere hacer comedia”. “Está poseída por el Diablo” (bueno, esto último no lo dijo nadie). Total, que la lógica recomendaba buscar a otra actriz porque, para más inri, Rebeca es un personaje secundario en la peli. Pero así de “tarao” es Lamata, cuanto más imposible es la misión, más le pone la idea de convertirla en posible. Sobre todo cuando el instinto me decía que, en tus manos, Rebeca no sería un mero soporte para los protagonistas principales, sino que provocaría grandes carcajadas, quién sabe si alguna lágrima… Estaba convencido de que tu Rebeca se haría un hueco en el corazón del público y se quedaría a vivir a allí.

Así que le mando un e-mail a José, tu repre (un tipo cojonudo), contándole todo esto, parida más, parida menos. Y salvo lo de la posesión diabólica, me viene a decir lo mismo que dijo mi reflejo y todos los demás. Pero aún así, nos concierta una caña para que te intente vender mi moto. Nada más conocerte, descubro que no te hace falta, porque ya tienes tu propia moto, un artefacto que luciría estupendamente en “Mad Max” o cualquier otro thriller post-apocalíptico. No obstante, yo te cuento mis cosas de director, tú me sometes a un completo tercer grado sobre Rebeca y, al final, me dices que te apetece hacer la peli siempre que no mueras en el empeño, porque el rodaje coincidirá con, solamente, tu última temporada de “Sin tetas no hay paraíso”, tus ensayos de teatro para “La Marquesa de O” y un sinfín de cosas más que me generaron un inmediato ataque de ansiedad incluso a mí (y a mi reflejo).

De cualquier forma, decides que lo vas a intentar. Y mientras nos despedimos, me da por pensar que la conexión contigo ha sido estupenda. No, no es que nos conozcamos de una vida anterior. Es que en esa vida anterior hicimos la mili juntos. Y esas cosas unen lo suyo. Tus ensayos son, casi todos, con Fele Martínez. Todos sabemos que Fele es un gran actor, pero no todos saben lo payaso que puede llegar a ser, cosa que no viene mal para una comedia. De cara a esos ensayos, sólo te pido una cosa: que saques desde el primer día la payasa que tú también, estoy seguro, llevas dentro. Y vaya si la sacas. Gracias a esa payasa tuya, todo el proceso de preparación se convierte en un juego que prueba tu versatilidad como actriz: eres divertida, por supuesto, pero también puedes ser emotiva, malvada… La más dulce y la más pécora. Y no tienes ningún problema en enloquecer cuando hace falta y disfrutar haciendo el idiota. Descubro que se te dan bien los acentos (en especial, el rumano de clase medio-baja), y me sorprende la facilidad que tienes para incorporar características de animales a tus interpretaciones (el mono o la tortuga, por decir dos). Está el método Stanislavski y el método Salamanski. Ejemplo de este último: en un momento de improvisación ya para la leyenda, le atizas a Fele una patada en la cabeza al finalizar el ensayo de una escena.

A mí me parece una idea soberbia y me quedo esa patada para la película, ante tu perplejidad. Verás, Amaia, yo no sé si “Tensión sexual no resuelta” es buena peli o no, eso que lo digan los demás, pero estoy bastante seguro de que tiene una de las mejores patadas en la cabeza de la historia del cine español.

Cuando llega el rodaje te las arreglas para combinar la peli con la serie, el teatro, tus partidos de fútbol y quién sabe si alguna misión secreta en Afganistán. No sólo no mueres en el empeño sino que estás absolutamente sensacional en “TSNR”. Es obvio que tanto para mí como para mi reflejo es un placer y un privilegio currar contigo y disfrutar de tu talento, efectividad, buen humor y generosidad. Da igual que el director te diga “Amaia, dilo más rápido”, tu respuesta siempre será “Vale”. Ahora bien, si te dice “Amaia, quiero que bucees dentro de la psique del personaje hasta alcanzar ese recuerdo regresivo y traumático enraizado en una infancia que ha lastrado su vida”, la respuesta también será “Vale”. Es porque te resulta sencillo. Porque no necesitas complicar el proceso. No está mal para alguien que se autodenomina “una actriz de mentira”. Y puedo estar de acuerdo en muchas cosas contigo, pero no en esto. Si eres “una actriz de mentira”, te diré que tus mentiras son las más llenas de verdad que he visto.

Pasamos a la promoción de la peli, esa fase tan complicada donde nos podemos equivocar mucho convencidos de estar haciendo lo mejor para el proyecto. Personalmente, diseñar la promoción me pone más nervioso que un cura a punto de bautizar a un gremlin. Pero tú vendes “TSNR” con una convicción total. Creo que, si te empeñases, podrías venderle kryptonita a Superman, murciélagos a Batman o pies peludos a los hobbits. Es más, a veces te he escuchado hablar de mi propia peli y me he sorprendido pensando “Coño, tengo que ir a verla, debe estar bien”.

Una prueba definitiva de mi devoción es que, casi tanto como tus virtudes, también me entusiasman tus defectos: que tardes un huevo en responder los mensajes (ayer me llegó un sms tuyo como respuesta a otro que te mandé en una vida anterior, creo que durante la mili), tu afición a las réplicas vejatorias (¿quién te escribe esos chistes, Neil Simon?) o que nunca jamás bebas alcohol (excepto en ocasiones muy, muy especiales y sólo un sorbito).

En fin, yo escribiría diez o veinte mil líneas más hablando bien de ti, pero seguro que acabaría exagerando un poco y eso es lo último que quiero. Además, al castellano, y mira que es una lengua rica, le faltan palabras que te hagan justicia. Así que, mi querida actriz de verdad, voy a terminar ya.

O como diría una gran mujer que conozco: “Vale”.

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Clausura del VI Festival

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Imagen con alguno de los cortometrajistas

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Imagen de algunos de los cortometrajistas

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